Dom. Nov 30th, 2025

Según han informado los medios económicos de España, la compañía AXA Investment Management es el actor principal de la operación que actualmente sacude al sector de las telecomunicaciones en el país. Esta firma ha concretado la compra del 40% de FiberPass, una empresa conjunta de fibra óptica entre Vodafone y Telefónica, por unos 500 millones de euros. Con esta adquisición, AXA IM se establece como un actor crucial en las infraestructuras digitales del país, un sector que está consolidándose rápidamente y que sigue captando inversiones extranjeras con una fuerza inusual. La operación, que se estima en unos 1.500 millones de euros para toda la empresa, implica además una transformación radical de la relación entre Vodafone y Telefónica en el mercado de fibra, pues ambas compañías disminuyen su participación accionarial de manera importante. Telefónica baja del 63% al 55%, mientras que Vodafone es la que más cae: del 37% pasa a solamente el 5%. A pesar de que el gigante británico había expresado, meses antes, su deseo de deshacerse de algunos de sus activos fijos en España con el fin de optimizar su situación financiera, este movimiento tiene una carga estratégica que trasciende un mero reajuste accionarial.

AXA IM había estado negociando su ingreso a FiberPass durante varios meses. A pesar de que el sector conocía que la operación estaba madura, la confirmación ha tenido un gran efecto, sobre todo porque refuerza una tendencia clara: los fondos de infraestructura siguen invirtiendo con fuerza en la implementación y administración de fibra óptica en España, país considerado uno de los más avanzados del mundo en términos de penetración de FTTH. En realidad, la calidad de la red española, su rápida expansión que supera a la de muchos países europeos de referencia y la estabilidad regulatoria han hecho que este sector sea un lugar privilegiado para grandes fondos internacionales que buscan inversiones seguras, con flujos de caja estables y potencial para crecer a largo plazo.

AXA adquiere el 40% de FiberPass, lo que no solamente significa una inyección significativa de liquidez para Vodafone y Telefónica, sino también una reconfiguración del mapa de poder en la infraestructura que respalda el futuro digital del país. FiberPass es mucho más que una red de fibra; es la columna vertebral en la que se basa gran parte del tráfico de datos, servicios en la nube, comunicaciones empresariales, contenidos en formato audiovisual y el aumento continuo de la demanda de conectividad para hogares. El valor estratégico de estas redes ha subido hasta niveles que hace diez años eran inimaginables, debido a la saturación de las redes de cobre, al desmontaje gradual del ADSL y a la transición hacia velocidades simétricas mucho mayores. En este contexto, no sorprende el interés de AXA: actualmente son escasas las inversiones que brindan un balance tan sólido entre estabilidad, capacidad de recuperación, crecimiento y potencial de monetización futura.

AXA adquiere el 40% de Fiberpass a Telefónica y Vodafone por 500 millones |  Empresas | Cinco Días

Para Telefónica, la operación tiene un significado particular. La empresa española ha estado trabajando durante años en una estrategia que consiste en reducir la deuda, optimizar activos y centrarse en las operaciones con mayor rentabilidad. La venta parcial de FiberPass es una forma eficaz y rápida de conseguir liquidez sin renunciar al control mayoritario, lo que le posibilita seguir teniendo influencia en la extensión, conservación y explotación de la red. En varias oportunidades, Telefónica ha evidenciado su habilidad para establecer estructuras de empresas independientes para sus redes, como lo hizo con Telxius en su momento. Esta operación parece estar en línea con su plan: ceder parte del capital para lograr una mayor capacidad financiera sin abandonar el control del activo.

Sin embargo, la operación tiene características distintas para Vodafone. Una táctica de desinversión más agresiva queda demostrada al ver que su participación bajó drásticamente hasta el 5%. El equipo británico tiene la intención de redirigir su negocio en España después de varios años difíciles con relación a la rentabilidad y la presión competitiva. Disminuir su exposición en redes fijas facilita que se enfoque en la optimización de su posición comercial, la modernización de su oferta y el análisis de nuevas alianzas o modelos de negocio, aliviando así tensiones financieras. En un sector que está saturado, donde la rivalidad por el precio ha desgastado los márgenes a lo largo de más de diez años, Vodafone reduce parcialmente la carga de las inversiones de capital intensivo; sin embargo, como contrapartida, abandona una posición de privilegio en uno de los activos estratégicos del país.

AXA Investment Management no se presenta ante FiberPass simplemente como un fondo que busca conseguir ingresos pasivos. Se sabe que su estrategia en infraestructuras mezcla la inversión con una participación activa en la gestión, con el objetivo de perfeccionar las operaciones, incrementar la eficiencia energética de los activos, extender la red y adecuarla a los requerimientos tecnológicos venideros. La fibra, en contraste con otras infraestructuras convencionales, es un activo vivo que se actualiza continuamente y que tiene ciclos de inversión cada vez más frecuentes a medida que la demanda de ancho de banda va aumentando. AXA considera a FiberPass como una plataforma robusta para implementar una estrategia de largo plazo enfocada en el crecimiento del consumo digital, la computación en la nube, el Internet de las Cosas, los centros de datos y la próxima transición hacia estándares que requerirán velocidades simétricas más rápidas que las presentes.

Telefónica y Vodafone crean Fiberpass: Nueva compañía mayorista de fibra en  España | Zonamovilidad.es

La valoración de FiberPass, que ronda los 1.500 millones de euros en total para la empresa, comunica un mensaje inequívoco al mercado: las redes de fibra en España están llegando a precios de referencia a nivel europeo y los fondos ya no ven estas infraestructuras como meros activos de mantenimiento, sino como estructuras con posibilidades reales de expansión. España tiene una red muy extensa, en contraste con mercados como el británico o el alemán, donde la fibra todavía está en proceso de despliegue a gran escala. Esto hace que los activos existentes sean plataformas perfectas para incrementar la eficiencia, poner en marcha mejoras tecnológicas y extender servicios mayoristas a otros operadores. La posibilidad no se encuentra únicamente en lo que ya existe, sino también en lo que puede edificarse sobre ello.

La operación también afecta la relación entre los fondos y los operadores. En los últimos diez años, el paradigma clásico en el que las telecomunicaciones se hacían cargo de todos los gastos de edificación de infraestructuras ha sufrido una transformación radical. En la actualidad, las empresas que se dedican a infraestructuras y los fondos de inversión comparten ese coste y desempeñan roles estratégicos, lo cual permite a las telecos deshacerse del lastre financiero que antes restringía sus posibilidades. Esto facilita que compañías como Telefónica enfoquen su inversión en tecnología, digitalización, servicios corporativos, 5G y plataformas de TV y contenidos, en vez de quedar con miles de millones de dólares bloqueados en activos físicos que generan ganancias más lentamente.

Un elemento crucial de esta operación es cómo afecta a la competencia. AXA podría, potencialmente, contribuir a que la gestión sea más neutral y a que se logren acuerdos más efectivos para otros operadores en un mercado donde los operadores pequeños dependen mayormente del acceso mayorista a redes ajenas. AXA también tiene la experiencia de balancear la necesidad de mantener tarifas competitivas para el mercado mayorista con maximizar el valor del activo, lo cual es fundamental para asegurar que la conectividad a alta velocidad esté disponible en todas las partes del país.

En tanto, el movimiento tiene la capacidad de reavivar el debate acerca de cómo será la estructura del mercado de telecomunicaciones en el futuro. En Europa, la división entre las compañías de infraestructura y las de servicios ya es un hecho. Aunque España es más avanzada en fibra, nunca antes había existido una cantidad tan alta de actores externos interesados en tener control sobre una parte de estos activos esenciales. Esto podría llevar a nuevos convenios entre operadores, fusiones o más ventas en un futuro cercano, particularmente si Vodafone opta por reducir su presencia en infraestructura o si Telefónica persiste en su táctica de rotación de activos.

La adquisición del 40% de FiberPass se da en un periodo en el que no solo aumenta la demanda de conectividad, sino que también cambia su naturaleza. El perfil del tráfico de datos se está modificando debido a la expansión del trabajo remoto, el aumento de las plataformas de transmisión en línea, la mayor cantidad de dispositivos conectados por hogar, la llegada del 8K, el gaming en la nube, la inteligencia artificial distribuida y los servicios corporativos que emplean tecnología cloud. La fibra es más eficiente a nivel energético que el cobre, además de ser más estable, veloz y capaz de resistir picos de demanda; por lo tanto, aquí tiene un rol crucial. Representa el eje central de la economía digital, y por esa razón, la compra de AXA parece ser una inversión confiable en un ciclo tecnológico que no para de aumentar.

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La solidez de los ingresos vinculados a la fibra es otro componente esencial del funcionamiento. En la actualidad, a diferencia de otros mercados que están más expuestos a las oscilaciones económicas o regulatorias, la conectividad es un bien fundamental. Aun en tiempos de crisis, las empresas y los hogares ponen el acceso a internet como prioridad. Esta resiliencia hace que las redes de fibra sean activos muy atractivos para fondos como AXA, los cuales persiguen la protección frente a ciclos económicos desfavorables sin dejar de lado el crecimiento. Asimismo, los contratos mayoristas suelen tener una duración prolongada, lo cual hace que sea previsible el ingreso y disminuye considerablemente el riesgo para el inversor.

Pese a que la transacción está casi concluida, todavía no se sabe cómo progresará la gobernanza interna de FiberPass ni qué cambios promoverá AXA en los meses venideros. AXA requerirá, es probable, un rol activo en las decisiones estratégicas, en particular en la modernización tecnológica, el crecimiento de la red y las negociaciones de contratos mayoristas, pero Telefónica conservará el control mayoritario. Vodafone, con una participación de solo el 5%, tendrá una presencia casi simbólica; sin embargo, el acuerdo le posibilitará continuar usando la red conforme a los términos actuales.

En el ámbito financiero, la cotización de las acciones de Telefónica podría verse afectada por la operación, pues ha conseguido en tiempos recientes que los inversores tengan una mejor percepción de ella a través de movimientos para desapalancar y optimizar activos. La entrada de un socio fuerte como AXA puede ser vista como una confirmación de la estrategia de la teleco y una señal de que los activos de infraestructura españoles continúan siendo muy deseables. La desinversión, para Vodafone, será considerada un paso adicional en su proceso de reestructuración. Sin embargo, esta también podría dar lugar a conjeturas sobre modificaciones significativas en su posición en el mercado español a largo plazo.

Lo que es indudablemente claro es que esta operación representa un nuevo episodio en la historia de la fibra óptica en España. Un capítulo en el que la presencia de fondos de infraestructuras tiene una importancia crucial y en el que los operadores tradicionales deciden compartir riesgos y beneficios para enfocarse en su desarrollo tecnológico. La adquisición por AXA no es un evento único: es parte de una tendencia mundial en la que la conectividad ya se considera una infraestructura comparable a la energía, el transporte o el agua. Y como tal, capta inversiones que cambian radicalmente el sector.

Telefónica y Vodafone preparan la entrada de Axa en su 'joint venture' de  fibra | MurciaEconomía: El periódico económico regional

La proyección inmediata de FiberPass será, indudablemente, materia de estudio en los meses siguientes. La entrada de AXA podría acelerar nuevas inversiones en áreas rurales, fomentar tecnologías de fibra óptica más sofisticadas, aumentar la capacidad de la red para manejar picos de tráfico cada vez mayores y, tal vez, dar lugar a nuevas colaboraciones con otros operadores o proveedores de servicios digitales. La fibra es un terreno fértil para las oportunidades y, con la incorporación de AXA al proyecto, su potencial parece ser aún más amplio.

AXA IM fortalece su presencia en España y Telefónica afianza su estrategia de optimización de activos con esta compra, mientras que Vodafone redefine su rol dentro del sector. La operación no solo es significativa desde el punto de vista financiero, sino que también representa un momento crucial en el modelo de propiedad, explotación y desarrollo de las redes de telecomunicaciones en un país que se ha transformado en un referente europeo en términos de conectividad digital. Es evidente que este movimiento pasará a la historia como una de las operaciones fundamentales del año en el sector de infraestructuras estratégicas.

por Cristo

2 comentario en “AXA entra en FiberPass con 500 millones y cambia el juego en la fibra española”

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